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Cómo detectar una burbuja en bolsa: de los tulipanes a los NFTs

Invertir en modas es un error que acompaña al ser humano desde hace siglos. Y no hace falta irse muy lejos para verlo.

Ámsterdam, 1637: cuando un tulipán valía más que una casa

Entre 1634 y 1637, en la Ámsterdam del siglo XVII, un solo tulipán llegó a valer más que una casa bien situada en el centro de la ciudad.

La fiebre fue tal que se llegaban a negociar bulbos que ni siquiera habían germinado todavía: contratos de futuro, literalmente. Yo te compro el tulipán ahora y tú me lo entregas dentro de unos meses.

Como toda burbuja, terminó explotando de un día para otro. En 1637 se acabó la fiesta.

Por qué tu cerebro te traiciona

Para entender por qué caemos una y otra vez, hay que entender el cerebro. Y aquí hay cuatro piezas que encajan como un mecanismo perfecto:

1. La aversión a la pérdida. Los psicólogos Daniel Kahneman y Amos Tversky demostraron que el dolor de perder pesa aproximadamente el doble que el placer de ganar esa misma cantidad. Kahneman recibiría por este trabajo el Nobel de Economía en 2002 (Tversky había fallecido en 1996 y el premio no se concede póstumamente).

2. El FOMO. A ese dolor súmale otro: ver a otros ganar mientras tú te quedas fuera. El miedo a perderte algo. O como lo llama Robert Cialdini, la prueba social: si ves que toda tu tribu confía en algo, ¿vas a ser tú el raro que no lo hace?

3. El sesgo de recencia. Damos por hecho que las cosas van a seguir más o menos como están ahora, y desde luego que a peor no van a ir. Nadie se levanta pensando que mañana le irá peor. Y esto, en bolsa, es gravísimo.

4. Las historias venden; los Excel, no. Al ser humano le gustan más los relatos que los números. Y una burbuja financiera se cocina exactamente ahí: cuando la narrativa es mucho mejor que los números que deberían respaldarla.

Casos reales: la historia se repite

El año 2000 y la burbuja puntocom. El Nasdaq se dejó un 78% entre 2000 y 2002. Empresas de internet que no ganaban ni un euro se evaporaron. Pets.com, que todo el mundo conocía y casi todo inversor tenía en cartera, quebró en apenas nueve meses.

España tuvo su propia versión: Terra Networks. Una empresa de internet sin beneficios que llegó a valer más que Repsol y que el BBVA, colocándose entre las diez mayores compañías españolas por capitalización. Terminó desapareciendo en febrero de 2005.

2018-2019: renovables y cannabis. Se juntaron dos modas a la vez. Había que estar en solares, y había que estar en cannabis: Canopy Growth, Tilray, Aurora Cannabis. Hasta se crearon ETFs específicos para el sector. ¿Resultado? Tilray, la número uno, pasó de unos 20 $ a cerca de 300 $ por acción para desplomarse después por debajo de un solo dígito. Las demás, lo mismo.

2021: meme stocks y NFTs. GameStop, AMC, y toda la fiebre de los NFTs. Recuerda cuántos famosos y multimillonarios te decían que metieras ahí tu dinero. ¿Cuántos de ellos hablan de NFTs hoy? Se estima que el mercado de NFTs ha perdido más del 98% de su valor. Eso no son pérdidas: eso es dinero que no vuelve.

La excepción que te van a poner de ejemplo: Amazon

Aquí entra otro sesgo, el de supervivencia: nuestro cerebro busca la excepción que confirma lo que quiere creer.

Y la excepción tiene nombre. Amazon cayó un 95% en la puntocom, de unos 113 $ a poco más de 6 $ por acción. Hoy es lo que es.

Pero cuidado con la lectura fácil. Para que exista un Amazon han tenido que existir cien Pets.com y cien Terra Networks. ¿La diferencia? Amazon tenía un negocio real. Las demás tenían una narrativa, unas expectativas y unas intenciones.

Amazon no es la regla. Es justamente la excepción que confirma que el negocio importa más que el relato.

Cinco señales de que estás ante una burbuja 🚩

La buena noticia es que se detectan con relativa facilidad:

1. Se habla de la empresa en prensa no financiera. Cuando una acción salta a los medios generalistas, enciende la alarma.

2. Te la recomienda gente ajena al sector. Tu peluquero, tu cuñado, tu primo, tu pareja. Cuando el dinero no experto entra en masa, la fiesta suele estar acabando.

3. Múltiplos de valoración obscenos. Compañías cotizando a cien y pico veces ventas —como ocurre ahora mismo con SpaceX— o a 200 veces beneficios. Si no sabes qué son los múltiplos, es normal: eso ya es análisis de empresas, y se aprende.

4. El argumento del "nuevo Amazon". Llevo nueve años invirtiendo y te lo digo claro: cada vez que he visto "el nuevo algo", nunca ha sido el nuevo algo.

5. Aparecen ETFs temáticos del sector. Pasó con las solares, con el cannabis y con el Bitcoin. Cuando la industria financiera te empaqueta la moda en un producto, es que la moda ya está madura.

Plan de acción: qué hacer tú

Compra negocios, no narrativas. Entiende su modelo de negocio, la mecánica de sus ingresos, sus fundamentales y sus red flags. Aprende a valorar la compañía.

El precio es lo que más importa. El precio que pagas define la rentabilidad que obtendrás en el futuro. Porque precio y valor intrínseco no son lo mismo, y todo el arte de invertir consiste en separar ambos y detectar la divergencia. Ahí está la clave para saber si una empresa está cara, barata, o si directamente estás ante una burbuja.

No salgas de tu círculo de competencia. Y menos aún cuando hay burbuja, que es justo cuando más ganas tienes de subirte.

Ten paciencia. La bolsa es el único sitio del mundo donde la gente sale corriendo cuando hay rebajas. Y las rebajas siempre acaban llegando: esas grandes empresas que tienes en el punto de mira, algún día podrás comprarlas baratas.

Porque si seguir a la mayoría fuese la forma de ganar dinero a largo plazo, la mayoría tendría mucho más dinero a largo plazo. Para obtener resultados extraordinarios hay que hacer cosas extraordinarias.


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